작성자 : 라키스 작성일 : 2025-04-03 10:42:37 조회수 : 12
국가 : 멕시코 언어 : 스페인어 자료 : 정치
출처 : EL PAÍS
발행일 : 2025-04-03
원문링크 : https://elpais.com/internacional/2025-04-02/trump-declara-la-guerra-comercial-al-mundo-con-aranceles-minimos-del-10-y-tasas-mayores-a-sus-principales-socios-comerciales.html
원문요약 : La historia de la economía mundial dio un giro este miércoles en la Rosaleda de la Casa Blanca, en el exterior del Despacho Oval.

La historia de la economía mundial dio un giro este miércoles en la Rosaleda de la Casa Blanca, en el exterior del Despacho Oval. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiso conceder una solemnidad especial al anuncio de los aranceles en la tercera fecha bautizada por él como “Día de la Liberación” en los últimos meses. En una tarde primaveral fresca y con el cielo cubierto, Trump llenó de nubarrones el horizonte económico con los aranceles más altos en un siglo. Estados Unidos impondrá un arancel universal mínimo del 10% a todas las importaciones y castigará más a los países y bloques con los que tiene un mayor déficit comercial, entre ellos la Unión Europea, a la que aplicará un 20%.

Trump enseñó un cartel con los aranceles de los principales socios comerciales: Unión Europea (20%); China (34%); Japón (24%); Vietnam (46%); Taiwán (32%); India (26%); Corea del Sur (25%); Tailandia (36%); Suiza (31%); Indonesia (32%); Brasil y Reino Unido (10%), entre ellos. La lista cubre cerca de 200 países. El presidente alega sin fundamento que eso es la mitad de las cargas que esos países imponen a Estados Unidos por sus productos.

Por ahora, Canadá y México siguen sujetos a la emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración, de modo que no se les aplica el nuevo régimen. Se mantiene el 25% para las importaciones que no cumplen el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) y están exentas las que sí cumplen. En el caso de China, en cambio, el 34% se añade al 20% que le aplica con la excusa del fentanilo, lo que eleva el total al 54%, más los aranceles a productos específicos impuestos por Trump en su primer mandato y por Joe Biden.

Tras un discurso lleno de resentimiento y ánimo de revancha, Trump firmó un decreto que levanta un muro a las importaciones de otros países. “Nuestro país ha sido saqueado, expoliado, violado y robado”, afirmó el presidente de la primera potencia mundial, cuya economía era la envidia del mundo hace solo unos meses.

Trump cree que su medida permitirá a Estados Unidos inaugurar una edad de oro. En cambio, los economistas temen que desate una guerra comercial que meta a Estados Unidos y a parte de sus socios comerciales en recesión. Los aranceles de Trump son un ataque incluso a los tradicionales socios y aliados de Estados Unidos. En ese sentido, es también un nuevo manotazo en el tablero geopolítico y un golpe a la globalización. “El 2 de abril será recordado como el día en que la industria de Estados Unidos volvió a nacer. Nos han engañado durante más de 50 años, pero no va a volver a ocurrir”, enfatizó.

El presidente se detuvo antes de referirse a los aranceles a la Unión Europea que, como el resto, mostró en un gran tablón. “Nunca le cobramos nada a nadie, pero ahora le vamos a cobrar a la Unión Europea. Son negociadores muy, muy duros. Uno piensa que la Unión Europea es muy amigable. Nos estafan. Es muy triste decirlo. Es muy patético”, dijo antes de anunciar que pondría un impuesto del 20% a esas importaciones, un duro golpe a sus aliados.

Trump dio su discurso, de 48 minutos, con miembros de su gabinete, congresistas, autoridades y trabajadores industriales como invitados. Tras él tenía grandes banderas de Estados Unidos. Trump proclamó el “día de la independencia económica de Estados Unidos” mientras lanzaba datos falsos para justificar sus medidas.

El republicano decidió poner los aranceles en el centro de su política económica, en una especie de viaje al siglo XIX, una época en que eran la principal fuente de ingresos del Tesoro de Estados Unidos. El presidente quiere que los impuestos a la importación recauden cientos de miles de millones de dólares anuales, lo que le facilitaría financiar otras rebajas de impuestos. “Los contribuyentes llevan más de 50 años siendo estafados», dijo. «Pero eso se va a acabar”, dijo. Al tiempo, quiere que sirvan para revitalizar la producción industrial del país, al hacer más caros los productos importados. Ambos objetivos entran en conflicto entre sí.

El aparato de propaganda de la Casa Blanca bautizó el evento de este miércoles como “Make America Wealthy Again” (Hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico), una de las variaciones del principal lema trumpista. El presidente aprovechó para lanzar su mayor andanada proteccionista, con lo que de forma impropia denomina aranceles “recíprocos”.

Los aranceles no son recíprocos, por más que Trump insista en ello. Altos cargos de la Casa Blanca admitieron bajo compromiso de anonimato la metodología empleada: “El modelo se basa en el concepto de que el déficit comercial que tenemos con un país determinado es la suma de todas las prácticas comerciales desleales, la suma de las trampas”. Ese concepto no se sostiene. Lo que pretende Estados Unidos es reducir significativamente o eliminar el elevado déficit comercial que tiene, de 1,2 billones de dólares en 2024. Trump declara que el déficit constituye una emergencia nacional, lo que le da poderes para aprobar los aranceles sin pasar por el Congreso.

 

Donald Trump

 

 


Donald Trump, durante su discurso.

 

En su falsa narrativa, todos los países han estado estafando a Estados Unidos durante décadas y lo que hace su Gobierno es responder de forma “benevolente”. De hecho, fuentes de la Casa Blanca sostienen sin fundamento que los aranceles impuestos son la mitad de los que corresponderían para la reciprocidad de trato. En realidad, Trump hace saltar por los aires las reglas del comercio global, desatando un terremoto de consecuencias imprevisibles. Los Gobiernos de todo el mundo preparan su respuesta en forma de represalias, ayudas a sectores afectados o concesiones a Washington, dependiendo de su estrategia negociadora.

Las discusiones sobre el alcance de los aranceles recíprocos se extendieron hasta última hora en el seno del Gobierno de Trump, que ha estado dando bandazos con su política comercial desde que asumió el cargo el 20 de enero. La incertidumbre creada ha lastrado la economía de Estados Unidos antes incluso de que se conozca el alcance de sus medidas.

El martes por la mañana, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que los aranceles entrarían en vigor inmediatamente, pero los hechos han vuelto a dejarla en mal lugar una vez más. Los aranceles no se aplicarán de inmediato, sino que la tarifa general entrará en vigor el próximo sábado y los llamados aranceles recíprocos se aplicarán a partir del 9 de abril.

Trump elimina además las exenciones arancelarias sobre las importaciones procedentes de China por valor de 800 dólares o menos. También tiene previsto eliminar las exenciones que tienen otros países sobre las importaciones de pequeño importe una vez que el Gobierno federal certifique que cuenta con el personal y los recursos necesarios para gestionar esos impuestos.

 

Oakland, California

 

 

Un buque cargado de contenedores, el 6 de marzo en el puerto de Oakland (California).

 

Los aranceles estadounidenses subirán a niveles no vistos desde la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, que desencadenó una guerra comercial global y profundizó la Gran Depresión. El proteccionismo quedó desacreditado durante décadas y la apertura comercial permitió extender la prosperidad al mundo.

La nueva andanada sigue a los aranceles que ya están en vigor. A principios de febrero, Trump introdujo un impuesto del 10% sobre todos los productos chinos importados a Estados Unidos. Luego se eximieron los envíos de menor tamaño. Un mes después, el impuesto se duplicó, hasta el 20%. A principios de marzo entró en vigor un gravamen general del 25% sobre la mayoría de las importaciones procedentes de Canadá y México. Dos días después se anunciaron una serie de exenciones a los productos cubiertos por el TMEC. El 12 de marzo entraron en vigor aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio. El 26 de marzo se anunció un impuesto del 25% sobre las importaciones de automóviles para gravar los vehículos ensamblados desde el 3 de abril y los principales componentes y piezas, desde el 3 de mayo.

Futuros aranceles

Para el futuro, además, Trump ha mencionado los semiconductores, los productos farmacéuticos, los alimentos, el cobre, la madera (e incluso en una ocasión el petróleo) como otros bienes que podrían enfrentarse a nuevos impuestos a la importación. El presidente, además, ha autorizado al secretario de Estado, Marco Rubio, a imponer aranceles del 25% a los países que compren petróleo a Venezuela, lo que supone un riesgo para España.

Al acero, el aluminio y los automóviles que ya están sujetos a los impuestos del 25% no se les aplican los nuevos aranceles recíprocos. El cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores y los productos de madera también estarán exentos, al igual que los minerales críticos y la energía, a la espera de sus propios aranceles sectoriales. De momento, no hay referencia alguna a gravámenes específicos para los productos agrícolas.

En caso de que se eliminen los aranceles existentes a Canadá y México por el fentanilo, los productos que cumplan con el TMEC seguirían recibiendo un trato preferencial, mientras que los artículos no cubiertos por el acuerdo estarían sujetos a un arancel del 12%, según el texto del decreto. El peso mexicano y el dólar canadiense subieron inmediatamente a máximos de la sesión frente al dólar estadounidense tras la noticia de que ambos países no están sujetos a aranceles recíprocos por ahora. El peso subió un 0,8%, mientras que el dólar canadiense ganó un 0,5%.

Algunos de los principales socios comerciales de Estados Unidos preparan sus represalias, incluida la Unión Europea, que puede poner también en la diana el intercambio de servicios, en el que Estados Unidos tiene superávit. El Gobierno chino lanzó un comunicado, según el cual “China cree que el proteccionismo no lleva a ninguna parte, y que las guerras comerciales y arancelarias no tienen ganadores”. El primer ministro canadiense, Mark Carney, señaló que los aranceles ya vigentes contra su país y los que Trump dice que planea añadir serán combatidos con contramedidas. “En una crisis, es importante unirse y es esencial actuar con determinación y con fuerza, y eso es lo que haremos”, afirmó, pese a haber salido relativamente bien librado este miércoles. Australia, pese a sus amargas quejas por recibir una imposición del 10%, no planea represalias.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió en una entrevista concedida a Bloomberg TV que si los países reaccionan con contramedidas, Washington elevará sus aranceles por encima de los niveles anunciados. “Yo no intentaría tomar represalias·, dijo. “Este es el límite superior de la cifra, salvo represalias”, dijo de las tarifas impuestas.

Salvo por el alivio para México y Canadá y por el hecho de que no se superpongan a las tasas sectoriales, los aranceles anunciados por Trump son más altos de los que esperaban economistas e inversores. Las Bolsas han reaccionado a la baja con fuerza. Con los mercados cerrados, los futuros sobre los principales índices estadounidenses se desplomaban, con una caída del 3,5% en los del Standard & Poor’s 500, que supone una pérdida de valor de 2,5 billones de dólares, más del doble del déficit comercial. El precio del petróleo cae con fuerza por el temor a una desaceleración global del crecimiento económico. El oro y los bonos del Tesoro, convertidos en valores refugio, suben.

En la lista tampoco aparecen Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte y Cuba, sobre los que ya hay vetos, sanciones y exclusiones que impiden que haya con ellos un comercio significativo. En cambio, sí están, con un arancel del 10%, las Islas Heard y McDonald, un territorio externo de Australia en el océano Índico próximo a la Antártida que está deshabitado. Por allí solo aparecen aves marinas, focas y pingüinos. Nadie se libra de la ira proteccionista de Trump.

Quick Menu

TOP